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Ningún escritor joven desea tanto la crítica constructiva como la alabanza. William Hill                        
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Enrique de Mora

Enrique de Mora publica este mes de abril Funny-Pop, una novela empresarial que gira en torno a la importancia y beneficios del humor en el trabajo y en la vida. El libro relata el proceso de transformación de una empresa, donde el autor aborda, desde un prisma creativo, aspectos relacionados con estrategia, innovación y gestión de personas.

 

 - “Dirigir una empresa es dirigir personas, y gestionar personas equivale a gestionar emociones. Os digo desde ya que vuestras emociones me interesan”. Así comienza el protagonista de “Funny-Pop” esta historia sobre la transformación de una empresa. ¿Crees que en la empresa española las emociones interesan?

Cada vez más. Seguro que hay todavía demasiados directivos que lo afirman porque saben que suena bien, es decir más “de boquilla” que otra cosa, pero hay una tendencia clara a interesarse cada vez más por el componente emocional de las personas. Además, una persona insatisfecha es una fuente de complicaciones, mientras que una persona feliz, o razonablemente feliz, es una fuente de creatividad, de “contagio” de positivismo.

 

- ¿Y en comparación con otros países?

Hace un par de meses se publicaron los resultados de una gran encuesta realizada entre directivos de las principales empresas europeas. Las preguntas estaban relacionadas no sólo con las expectativas empresariales sobre el futuro de la economía mundial, los mercados emergentes, el medio ambiente, etc., si no también sobre las expectativas personales. O sea, la encuesta dibujaba también, por así decir, un mapa del ‘sentimiento’ empresarial europeo. Me sorprendió agradablemente ver que una de las preguntas se interesaba por el vínculo entre el sentido del humor y los negocios. La respuesta mayoritaria a dicha pregunta indicaba que los directivos europeos -sobretodo los alemanes y franceses-, valoraban especialmente el sentido del humor de los británicos. Los mismos británicos se enorgullecían de su capacidad de de reírse de sí mismos. Eso sí, la encuesta hacía hincapié en que los directivos de España e Italia se desmarcaban de la opinión mayoritaria europea y consideraban tener mejor sentido del humor que los británicos.  

 

- El humor es uno de los ejes del libro, no sólo por contenido, también en la forma, de hecho la primera frase es un chiste ¿es el humor una herramienta aplicable para casi todo? ¿Por qué?

El humor es una cosa muy seria. Es, entre otras cosas, un mecanismo de defensa frente al estrés de la vida diaria. La mayoría de los mortales dedicamos la tercera parte de nuestras vidas a trabajar. Es una razón de peso para intentar que el trabajo no sea gris, serio y aburrido. Lograr un ambiente laboral divertido, ilusionante y retador debería ser el objetivo tanto de directivos como de empleados de cualquier organización. Si somos capaces de poner una dosis de humor en nuestro trabajo y en nuestro día a día, lógicamente, la vida nos sonreirá más. Si nos empeñamos en alegrar nuestra vida, todo nos irá mejor, a nosotros y a los que nos rodean. Nietzsche decía que “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”.

 

- Dicen que reír alarga la vida ¿también alarga la vida de las empresas?

Hay estadísticas que dicen que un niño ríe 300 veces al día mientras que un adulto lo hace sólo 15 veces al día. Lamentablemente, parece que al crecer vamos perdiendo la capacidad de reír. Desde luego, creo que debemos esforzarnos por disfrutar más de todo, incluido del trabajo, porque ese estado de ánimo positivo seguro que, entre otras cosas, genera mejores resultados. De hecho, hay estudios rigurosos que demuestran que la ilusión y el buen ambiente inciden directamente en los resultados de las empresas. Y, por supuesto, una empresa eficaz vive más años. En el libro, he reflejado ese impacto del humor y de la capacidad de disfrutar, eso que los americanos describen muy gráficamente con la expresión “to have fun”. El nuevo director general, es decir el protagonista de la historia, logra -apoyándose en algunos directivos clave- transformar Cristalia, una empresa malhumorada y decadente, en una empresa “bienhumorada” y exitosa.

 

- La transformación de Cristalia pasa también por un liderazgo eficaz ¿los líderes deben tener sentido del humor?  

Sin duda. En los tiempos que corren, los jefes autoritarios y serios no tienen razón de ser. Para dirigir personas y negocios, hay que saber manejarse con sentido del humor. Como propugna Juan Carlos Cubeiro, probablemente el máximo experto español en liderazgo, a l dirigir a personas, debemos tener siempre presentes las tres H: la de humildad, para darnos cuenta de lo que no hacemos bien; la de humanidad, para mover adecuadamente nuestras emociones, y, precisamente, la de humor, para aprender de nuestros fracasos. Si los directivos predican con el ejemplo, toda la organización se contagiará.

 

- ¿Dónde podemos encontrar nuestro Funny-Pop particular?  

Todos debemos intentar llenar nuestra vida, laboral y particular, de “momentos Funny-Pop”. Se puede hacer de muchas formas. Por citar sólo un ejemplo, le doy mucha importancia al lenguaje, a la forma de expresarnos. Si incorporamos a nuestro lenguaje, nuestro vehículo básico de comunicación, un léxico más desenfadado y divertido –incluso en la empresa: en los nombres de los cargos, de los proyectos, de las salas de reuniones,…-, haremos más grata nuestra vida y la de los demás.

 

- En este libro  te centras básicamente en el humor como herramienta de desarrollo

Es una “idea-fuerza” que está siempre presente en esta novela empresarial, pero he pretendido abordar otros temas que considero claves en el management actual o del futuro, como la capacidad de innovación, el sentido de la estrategia –disponer de un norte-, la toma de decisiones, saber trasladar los deseos y los sueños a la realidad, etc. Eso sí, todo a través de una historia que pretende ser diferente y creativa y que –ojalá- haga sonreír de vez en cuando al lector.

  

 

 

Enrique de Mora (Barcelona, 1962) es Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona y PDD por IESE. Actualmente, es socio y director general de la consultora estratégica EXCELTIA. Es Consultor Destacado del Top Ten Management Spain y ha asesorado, en proyectos de consultoría estratégica y formación directiva, a grandes empresas, nacionales y multinacionales, de diversos sectores.